He encontrado cientos, que digo, miles (igual estoy exagerando) para jugar en el agua, emocionada por el encuentro y en el momento que me dispongo a agenciármelo, siempre me apuntillan lo mismo, "que cuando me diese mi baño relajante en la bañera.....". ¿Cómo que bañera?,pero si yo tengo ducha.
Mi pez es un estimulador externo, que aunque NO ES SUMERGIBLE (que ya os veo haciendo de Jackes Cousteau), se puede llevar a la ducha.
Es perfecto, potente, silencioso y vibra.
Desde entonces, cuando mi ducha puede sobrepasar los 5 minutos de rigor, siempre me digo lo mismo: "No sin mi pez".
Hasta la próxima ami@s.

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